Discurso de despedida, Director Cuarta Compañía Patricio Muñoz Romero ante fallecimiento de Voluntario Honorario Carlos Rodrigo Ramírez Labbé (Q.E.P.D.).

La Cuarta Compañía del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, brinda homenaje a uno de sus más queridos y destacados Voluntarios de Compañía.

Se trata de Carlos Rodrigo Ramírez Labbé (Q.E.P.D.), que con 14 de años de edad, se presentó en la Cuarta Compañía junto a otros niños para fundar la Brigada Juvenil, corría el año 1970.

Carlos vivía en con sus Padres y hermanos en calle Montenegro, a pasos de nuestro Cuartel, su amor por los bomberos lo hicieron perseverar y es así como 51 años más tarde, aún sigue entre nosotros.

En el año 1972, ingresa como Voluntario a la Compañía, la vocación desarrollada en la Brigada Juvenil lo hace de inmediato destacarse, su asistencia a los actos de servicio, su participación en los ejercicios, en las capacitaciones, su estadía de años en la guardia nocturna, el ejercer distintos cargos, lo fueron haciendo sobresalir sobre sus compañeros.

Ocupa los cargos de Ayudante de Compañía en dos períodos, Teniente Tercero en dos períodos, Maquinista en cuatro períodos, Ayudante General del CBÑ en dos períodos, Tesorero en un período. Además de lo anterior, Instructor de su querida Brigada Juvenil, Presidente de la Comisión Revisora de Libros y Tesorería, Instructor de Carro, de cursos de aspirantes, Miembro de la Patrulla Forestal y muchos otros más.

También fue parte del primer equipo ganador de la Competencia del Cuerpo en el año 1983, recibiendo felicitaciones en una orden del día de Compañía y registrada en su hoja de servicio.

Todo lo anterior, tiene relación con el día a día bomberil, llamados de incendio, cargos de responsabilidad, etc. pero hay algo que trasciende el solo ser bombero voluntario, es nuestra forma de mirar de la vida, de tomar la decisión de ser una persona individualista o ser una persona solidaria, Carlos, desde el colegio fue solidario, desde pequeño entendió la importancia del otro y a solidarizar con el afectado.

En 1974, por orden del día de la Compañía se felicita al Voluntario Carlos Ramírez Labbé, por su destacada actuación en la atención de un voluntario accidentado. Yo estuve presente cuando eso ocurrió y todos quedamos paralizados sin saber qué hacer y Carlos reaccionó de inmediato y en forma clara y enérgica manejo la situación.

Para 1990, fue elegido Tesorero y su gran amigo Iván González Arias (Q.E.P.D.) elegido Teniente Primero, ambos ya habían formado sus familias y eran vecinos.

El trágico enero de ese año, Iván y su esposa fallecieron en un accidente aéreo y quedó su hija de meses de vida huérfana de Padres.

Carlos Ramírez y su esposa Yonka Silva, desde ese día y ese año se preocuparon permanentemente de los Padres de Iván y de su hija María Ignacia, hasta el día que ya físicamente le era imposible.

Dos hechos que demuestran su solidaridad y fraternidad para con los suyos.

No voy a referirme en extenso a los muchos casos de Voluntarios y familiares, que recurrieron a él en ayuda cuando tuvieron algún problema bancario. Siempre estuvo dispuesto y siempre buscó la forma de ayudarlos, tenemos casos relatados que expresan reconocimiento y agradecimientos infinitos en medio de la angustia.

Así era Carlos, un buen hombre.

En 1985 formó su familia con Yonka, una mujer tan extraordinaria como Carlos, siempre preocupada de los bomberos, de si había posibilidades laborales, le decía a Carlos, pregunta en la Compañía, alguien puede necesitar un trabajo, si podía conseguir algo material, pensaba de inmediato en la Compañía, hace tres días me decía que había conseguido para la Compañía elementos que nos pueden servir en el día a día, muchas gracias Yonka, así es la familia Ramírez Silva.

Sus dos hijos Carlos y Marisol, seguramente seguirán los pasos de sus padres, es mejor vivir acompañado de los afectos que vivir solo creyendo que no necesitamos a nadie.

La pandemia Covid-19, nos cambió la forma de vivir, por mucho que te cuides si el que está al frente no lo hizo, puedes contagiarte, eso nos obligó a aislarnos y cuidar nuestro entorno. La Cuarta Compañía y todas nuestras Compañías hermanas, hemos estado casi dos años en guardia permanente, con turnos de varios días y noches, ha sido un trabajo difícil, delicado y riesgoso.

Rendimos homenaje a todas los Bomberos Voluntarios de nuestro Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, que han estado en primera línea por meses, arriesgando su vida y su salud, en el cuidado de nuestra comunidad, de nuestros vecinos y de todo aquel que nos ha necesitado.

Carlos Ramírez, no pudiendo ser parte de estas guardias, por su estado de salud, se preocupaba de enviarles distintos tipos de almuerzo, de postres, tortas, etc. para desde su fuero interno y familiar, decirles estoy con ustedes, gracias por representarme.

Carlos, fue un amante de la causa bomberil, donde él estaba, declaraba con orgullo ser bombero, tenía una vocación de servicio que lo destacaba sobre el resto de nosotros. El concepto de amistad y cariño por el otro siempre estaba presente.

Sus amigos Briagasaurios, ex voluntarios y ex brigadieres que se reúnen para recordar los tiempos de jóvenes y su paso por la Compañía, tienen especial aprecio por Carlos, ellos están consternados, lo valoran y colocan en lo más alto de la pirámide que reúne a todos aquellos que se destacan por sus valores y principios del Bombero Voluntario.

Al finalizar, quiero expresar a Carlos y Marisol, que tuvieron el privilegio de compartir sus vidas con un buen Padre, cariñoso y claro en los principios familiares y también con un excelente y destacado Bombero, que se forjó en hierro, que siempre dijo presente y siempre fue al frente en los actos de servicio, que nunca tuvo miedo al fuego y al peligro, una persona que nos enorgullece que haya  sido parte de nuestras vidas.

Carlos Rodrigo Ramírez Labbé (Q.E.P.D.), descansa en paz.

Ñuñoa, 26 de octubre de 2021

CUARTA COMPAÑÍA DE BOMBEROS DE ÑUÑOA